El panorama económico y el constante reajuste de precios continúan erosionando la estabilidad de los comercios de cercanía. En una entrevista donde analizó la coyuntura del sector, el secretario general de Industriales Panaderos, Hernán Camacho, detalló las preocupantes variables que afectan al rubro en Santiago del Estero, remarcando que las expectativas de una estabilización definitiva en los costos de producción aún están lejos de concretarse.
“Veníamos en un proceso con tanto ajuste que prácticamente soñábamos con que se elimine la inflación. Pero lamentablemente sigue y nos impactan cuestiones como el precio del petróleo, la suba del trigo en el mundo o los aumentos mensuales en las materias grasas”, describió con preocupación el dirigente gremial, evidenciando que el encarecimiento de la logística y de los insumos básicos regulados por los mercados internacionales condiciona severamente los márgenes de ganancia locales.
Innovación y reconversión para evitar el cierre de persianas
Frente a este escenario adverso, las panaderías de la Madre de Ciudades han iniciado un profundo proceso de reconversión en sus estructuras de negocios para mantenerse competitivas y evitar el cese de actividades. Al respecto, Camacho indicó que muchos establecimientos tradicionales se están volcando a "poner café y pastelería de innovación", transformando sus salones comerciales y diversificando la oferta. El referente industrial enfatizó de manera franca que, ante la situación actual, “hay que volver a pelearla como se pueda”.
Al evaluar el impacto de la crisis sobre el mercado de trabajo y los rumores de despidos generalizados, el dirigente diferenció la realidad provincial de las problemáticas observadas a nivel nacional. Aunque descartó por el momento una ola masiva de cesantías, Camacho alertó sobre un preocupante indicador de la demanda laboral en el ámbito local: “Están dejando entre dos y tres currículums por día por local; hay una acumulación bastante importante”, detalló, remarcando que las solicitudes provienen tanto de jóvenes que buscan su primer empleo como de personas mayores que necesitan reinsertarse.
La sensibilidad de la estructura Pyme frente a las corporaciones
A pesar de la gravedad de la crisis, el secretario gremial ponderó el valor de la estructura comercial santiagueña, compuesta mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas de gestión familiar. Según su análisis, este modelo de negocio actúa como una barrera de contención social y protege los puestos de trabajo de una manera mucho más humana y directa en comparación con las grandes superficies comerciales.
“En una pyme o una panadería, donde hay un dueño más sensible, dejar sin empleo a alguien es muy difícil. Quizás para las grandes superficies o empresas más profesionales no hay nombre y apellido ni familiar que se conozca, y se lo deja sin trabajo; en una panadería es más sensible esto”, concluyó Camacho, destacando el esfuerzo de los panaderos locales por sostener sus planteles de trabajadores a pesar de los vaivenes financieros.







