Las autoridades policiales y judiciales de la provincia de Buenos Aires se encuentran abocadas a la investigación de un brutal ataque enmarcado en el ámbito de la violencia contra las mujeres. Una vecina de 32 años radicó una denuncia penal en la que detalló haber sido víctima de una feroz agresión física y un posterior abuso sexual dentro de su propia vivienda en la localidad de Carlos Spegazzini, señalando como autor a un hombre al que había conocido mediante la plataforma Facebook apenas catorce días antes del hecho.
Un ataque planificado: medianera, robo y asfixia
De acuerdo con las constancias que figuran en el expediente, el gravísimo episodio se desencadenó el pasado 18 de junio. La víctima se ausentó de su domicilio particular por un lapso breve de aproximadamente 20 minutos y, al retornar, se topó con el sospechoso ya instalado en el interior de la propiedad.
A partir de ese instante, se inició una secuencia de violencia extrema descrita en primera persona ante las autoridades:
El delincuente le arrebató de inmediato su teléfono celular para dejarla incomunicada y comenzó a propinarle golpes de puño. Posteriormente, la sujetó con violencia del cuello contra una de las paredes de la habitación para luego arrojarla con fuerza sobre una cama. Allí, el implicado la tomó fuertemente de los cabellos y ejerció una severa presión mecánica sobre sus vías respiratorias hasta provocar que la mujer perdiera el conocimiento por completo.
Cuando la denunciante logró recuperar la conciencia, el escenario ya se encontraba rodeado por efectivos de las fuerzas de seguridad locales y personal médico de emergencias. Al reconstruir la situación, la mujer precisó que reside en un complejo habitacional de departamentos y dedujo que el agresor logró ingresar tras saltar una medianera perimetral, aprovechando que la puerta de acceso de la finca había quedado transitoriamente sin llave.
Identidad falsa y un presunto rol militar
Otro de los ejes constitutivos de la investigación penal gira en torno a la verdadera identidad del atacante. La víctima manifestó ante los instructores judiciales que el agresor le había asegurado en reiteradas oportunidades que se desempeñaba como miembro activo de la Fuerza Aérea Argentina. Sin embargo, la mujer aclaró que jamás lo vio vestido con indumentaria oficial ni portando armas de fuego, y descubrió que el sujeto utilizaba un perfil con un nombre falso para interactuar y captar víctimas en las redes sociales.
A raíz de la brutalidad del asalto, la denunciante presentó:
Fuertes dolores localizados en la región cervical.
Severas dificultades para ventilar antes de sufrir el desvanecimiento.
Molestias punzantes en la zona inguinal.
Todas estas lesiones físicas y sintomatologías médicas fueron formalmente constatadas por los peritos del cuerpo médico forense e incorporadas de forma inmediata como elemento de prueba material en la causa que se instruye.
Activación del protocolo y medidas de restricción
En el cierre de su declaración, la mujer ratificó de forma taxativa su voluntad de impulsar la correspondiente acción penal contra el sospechoso, prestó su consentimiento para someterse a los exámenes clínicos y de laboratorio de rigor estipulados de forma unánime por el protocolo para víctimas de delitos contra la integridad sexual, y solicitó el otorgamiento urgente de herramientas estatales de resguardo.
Ante la peligrosidad demostrada por el denunciado, los órganos judiciales dispusieron el cese preventivo de hostigamiento a través de una restricción de acercamiento recíproca, un perímetro de exclusión para el domicilio de la víctima y la entrega inmediata de un dispositivo de alerta geométrica (botón antipánico). Como elemento complementario para agilizar la identificación del prófugo, la mujer aportó a los investigadores capturas de pantalla de las conversaciones privadas mantenidas por chat, registros fotográficos del acusado y material extraído de su cuenta de Facebook, elementos técnicos que ya son peritados por las áreas especializadas de la policía bonaerense.






