Una situación de extrema preocupación sacudió a una comunidad educativa de Quimilí, departamento Moreno. Una alumna de 12 años, que cursa sexto grado y tiene Trastorno del Espectro Autista (TEA), atravesó una grave crisis emocional dentro de la escuela y su madre denunció que venía sufriendo situaciones de bullying y maltrato por parte de compañeros.
De acuerdo con lo denunciado, la niña fue encontrada encerrada en uno de los baños del establecimiento, en medio de un profundo llanto y un marcado estado de nerviosismo.
Docentes intervinieron para asistirla y, según las primeras actuaciones, la menor habría manifestado que tenía miedo de que pudieran matarla.
Tras el episodio, la madre realizó una denuncia ante la Policía y expuso públicamente la situación que, según sostuvo, su hija venía atravesando desde hacía tiempo.
“No me voy a quedar quieta”
Horas después, la mujer recurrió a las redes sociales para expresar la angustia que atraviesa la familia.
“Hoy me tocó vivirlo en carne propia, el ver a mi hija queriendo autolesionarse por culpa del bullying”, escribió.
También aseguró sentirse atravesada por una mezcla de bronca, impotencia y dolor, y sostuvo que su hija “ya no aguantaba más los maltratos de sus compañeros”.
La mujer adelantó que reclamará respuestas y afirmó que no piensa permanecer en silencio ante lo sucedido.
El pedido de la madre a otras familias
Más allá del caso puntual, la mujer dejó un fuerte llamado dirigido a padres y madres.
“Padres, eduquen a sus hijos. Críenlos sin maldad”, expresó, al tiempo que pidió hablar más sobre bullying, respeto y las consecuencias que determinadas conductas pueden tener sobre otros chicos.
También alentó a quienes atraviesan situaciones similares a pedir ayuda y no callar por miedo.
La escuela y las familias, frente a una problemática que exige atención
El episodio vuelve a poner el foco sobre una problemática que puede pasar inadvertida hasta que aparecen señales graves.
El hostigamiento repetido, la exclusión, las burlas o las agresiones pueden generar un fuerte impacto emocional, por lo que resulta fundamental que los adultos presten atención a cambios de conducta, aislamiento, miedo a asistir a clases o alteraciones bruscas en el ánimo.
Ante una situación de crisis, lo recomendable es recurrir de inmediato a autoridades escolares, profesionales de salud y organismos de protección, evitando exponer innecesariamente a la víctima.
La madre agradeció el acompañamiento recibido después del episodio y sostuvo que espera que lo vivido por su hija sirva para que otros chicos puedan pedir ayuda antes de llegar a una situación límite.






