La situación en este sector de la vecina ciudad se volvió insostenible para las familias, quienes aseguran vivir en un estado de alerta permanente. Las modalidades delictivas varían desde el ataque a vehículos estacionados en la vía pública hasta modalidades más audaces. “Ya no se puede vivir literal en el barrio”, expresó con angustia una residente al describir el panorama actual.
De acuerdo con los testimonios recogidos, los atacantes saltan tapias perimetrales e ingresan a las propiedades particulares sin importar la presencia de sus moradores. Una de las vecinas relató que, días atrás, una mujer sufrió un violento episodio cuando desconocidos irrumpieron de forma directa por la puerta delantera de su casa, generándole una fuerte crisis de desesperación.
Pruebas en video y pedido de seguridad
Los afectados señalaron que los ilícitos se reiteran “todos los días”, sumando a la problemática el robo de perros de raza. La desesperación llevó a los propios habitantes a registrar los hechos con sus teléfonos celulares y cámaras de seguridad privadas.
En las filmaciones obtenidas se puede observar con claridad a diferentes sujetos realizando maniobras delictivas, tales como el desmantelamiento de autopartes y movimientos sospechosos de inteligencia en las inmediaciones de los domicilios particulares. Ante el desamparo que manifiestan padecer, los vecinos unificaron su reclamo para exigir a las autoridades competentes una mayor presencia policial y patrullajes preventivos urgentes para frenar el avance del delito en el complejo habitacional.






