Escándalo en La Banda: la marca "Festival de la Salamanca" tiene dueño privado y jaquea al municipio
17/01/2026
Luego de la suspensión del evento, documentos del INPI revelan que el nombre no pertenece al Estado, sino a particulares ligados a la política local. La trama oculta detrás de la "excusa económica".
La suspensión del Festival de la Salamanca podría no ser solo una cuestión de "billetera flaca". Mientras la Municipalidad de La Banda dejó trascender que la cancelación del evento responde a "razones económicas", una investigación basada en documentos oficiales del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) expone una realidad administrativa mucho más grave: el nombre del festival tiene dueños privados.
Según los registros a los que se tuvo acceso, la denominación "FESTIVAL DE LA SALAMANCA" no es un activo municipal. La marca fue tramitada a nombre de Eduardo Carabajal, con domicilio real en el barrio Parque de La Banda.
El dueño de la marca
La documentación es clara. La solicitud se realizó para la Clase 41, una categoría clave que abarca específicamente "servicios culturales y recreativos", organización de eventos y festivales. El titular inicial que figura en los papeles es Eduardo Carabajal, el fallecido exfuncionario y concejal bandeño, quien en su momento otorgó poder a un estudio de Buenos Aires para realizar las gestiones ante el organismo nacional.
Sin embargo, la trama tuvo un giro reciente. En marzo de 2024, se certificó una actualización de titularidad mediante un contrato de cesión, por el cual el 100% de la marca fue transferida a Juan Emilio Carabajal. Esto significa que, legalmente, el Estado municipal no posee los derechos sobre el nombre de su fiesta mayor.
¿Un festival "alquilado"?
Este "punto ciego" administrativo deja al Ejecutivo municipal en una encerrona legal. Aunque el municipio tenga el escenario y los artistas, no puede explotar comercialmente una marca que pertenece a un tercero sin exponerse a demandas millonarias o clausuras.
La situación expone una negligencia histórica en la gestión de los activos culturales de la ciudad: ¿cómo es posible que el nombre del evento más importante de La Banda figure como propiedad de particulares y no como patrimonio del Estado?
Mientras el oficialismo se escuda en la crisis económica nacional para justificar el "apagón" cultural, los papeles sugieren que la verdadera razón podría ser otra: sin la firma de los dueños de la marca, no hay Salamanca posible.