La Casa Rosada ha decidido profundizar su apuesta por el vínculo con el universo republicano. A pesar de la cercanía de las elecciones de medio término en Estados Unidos, en Balcarce 50 descartan establecer contactos con sectores demócratas y mantienen a Donald Trump como su principal aliado internacional.
La agenda de la CPAC y el factor Mar-a-Lago
El vínculo entre ambos mandatarios se ha construido sobre la plataforma de la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC). El Gobierno sigue de cerca tres fechas clave para el posible encuentro:
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8 de junio: Entrega de premios en Washington.
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Julio: Cumbre en el Capitolio.
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4 al 6 de noviembre: Gala anual en Mar-a-Lago, Florida.
Además, se evalúa realizar un evento de la CPAC en la Argentina después de julio, al cual se invitaría formalmente a Trump y a su gabinete.
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Más allá de la sintonía política, la relación técnica avanza en áreas críticas. Recientemente, el subsecretario de Estado Thomas DiNanno visitó Buenos Aires para coordinar asistencia en ciberdefensa y equipamiento militar.
Un punto destacado en la agenda es el reconocimiento internacional a las fuerzas locales: se espera que la CIA entregue una medalla a la SIDE argentina por el éxito de un operativo conjunto realizado recientemente.
Estrecha relación con el entorno Trump
Los contactos no se limitan a los jefes de Estado. La semana pasada, el asesor Santiago Caputo mantuvo reuniones con interlocutores del sector republicano y empresarios vinculados al conservadurismo estadounidense, como Matthew Dell Orfano de Discovery Capital. Para el Ejecutivo, el resultado de las legislativas de noviembre no alterará el rumbo, ya que consideran que la relación con Trump trasciende los procesos electorales de corto plazo.