El pádel continúa consolidándose como una de las disciplinas con mayor crecimiento y dinamismo en Santiago del Estero. Aunque su popularidad explotó de manera masiva durante la reciente pandemia, el deporte ya contaba con una base histórica de practicantes desde aquel primer auge que vivió el país décadas atrás. En la actualidad, las canchas de la Madre de Ciudades lucen repletas de aficionados que buscan perfeccionar su técnica o simplemente compartir un momento recreativo.
La voz de un especialista en el plano local
En diálogo con Radio LV11, el entrenador internacional Renzo Gabriel Mancuello —formado profesionalmente en la prestigiosa Academia Lasaigues y actual profesor en el complejo Autopista Pádel— explicó las razones de este fenómeno social y deportivo. "Hay mucha gente que quiere aprender e innovar con el deporte porque es sumamente divertido; su gran ventaja es que no hace falta jugar de forma excelente para poder competir de igual a igual y pasar un buen momento con amigos", destacó el especialista.
En materia de preparación, los complejos locales ofrecen diversas propuestas:
Clases individuales: Es una de las modalidades más completas del mercado. Tiene un costo de 80 mil pesos mensuales e incluye ocho sesiones al mes (dos entrenamientos semanales de una hora). Allí se trabajan de forma personalizada los aspectos técnicos, tácticos y físicos, con un seguimiento específico de la evolución de cada golpe.
Clases grupales: Destinadas a turnos de entre dos y cuatro jugadores, tienen un valor aproximado de 60 mil pesos mensuales por persona, manteniendo la misma frecuencia de dos estímulos por semana.
El presupuesto para el equipamiento y los insumos
Más allá del aprendizaje guiado, la práctica de este deporte requiere de una inversión inicial en indumentaria y elementos de juego. Las prendas deportivas específicas (remeras, shorts o buzos) oscilan entre los 40 y 50 mil pesos por unidad. En el rubro de las paletas, el mercado santiagueño ofrece opciones que van desde los 150 mil pesos en los modelos económicos de iniciación, hasta superar los 800 mil pesos en el caso de las gamas más altas utilizadas por profesionales.
A esto deben sumarse los gastos fijos de cada partido: el tubo de tres pelotas de primera marca tiene un costo de 15 mil pesos, mientras que el alquiler de una cancha por un turno de dos horas varía entre los 30 y 45 mil pesos en total, importe que habitualmente se divide entre los cuatro jugadores del encuentro. Finalmente, quienes deciden medirse en el circuito de los torneos locales deben contemplar inscripciones que promedian los 30 mil pesos por pareja.
El balance mensual: ¿Cuánto cuesta jugar?
Tomando como referencia un esquema estándar que combine las clases grupales con un partido amistoso semanal, un jugador santiagueño debe destinar hoy entre $90.000 y $110.000 mensuales para practicar pádel de forma sostenida. Este cálculo base no incluye la amortización del equipo propio ni las inscripciones competitivas.
A pesar de que los números demuestran que mantener la regularidad exige un presupuesto familiar considerable, la pasión por la disciplina está lejos de enfriarse y continúa ganando terreno en todos los eslabones sociales de la provincia.






