Diferentes investigadores y docentes locales coinciden en que miles de mujeres desempeñaron un papel decisivo para sostener la Revolución y hacer posible la declaración de la Independencia del 9 de julio de 1816. A través de la revisión de documentos de la época, las corrientes historiográficas actuales buscan revertir décadas de invisibilización sobre tareas que resultaron fundamentales para la subsistencia de las tropas y la circulación de información estratégica.
El trabajo femenino abarcó desde la organización de redes de asistencia material hasta actividades de alto riesgo en el frente de batalla. Muchas de ellas sostuvieron las estructuras productivas regionales mientras los hombres eran movilizados, mientras que otras se integraron directamente a los cuerpos militares como enfermeras, cocineras, mensajeras y espías.
Las protagonistas que lideraron la resistencia en el frente y la gestión política
Entre las figuras que lograron trascender en los partes militares se destaca María Remedios del Valle, nombrada capitana por el general Manuel Belgrano debido a su valentía en combate. Asimismo, los registros históricos ubican a Juana Azurduy en el mando de tropas en el Alto Perú, a Macacha Güemes como una pieza central en el espionaje salteño y a Mariquita Sánchez de Thompson en la gestión de espacios de debate político.
Las corrientes historiográficas modernas remarcan que estas figuras visibles representan a miles de ciudadanas anónimas que aportaron recursos financieros y coordinaron la logística territorial. La reconstrucción de estos perfiles documentales permite comprender el proceso independentista como una construcción colectiva con participación activa de diversos sectores de la sociedad colonial.






