La distancia entre las proyecciones de la administración central y la realidad de los canales de venta minorista parece profundizarse. Mientras que desde el Poder Ejecutivo se ponderan señales de reactivación económica y un supuesto repunte en la capacidad de compra, las estadísticas privadas reflejan que el consumo masivo continúa sintiendo el impacto de la licuación de los ingresos.
Los números en rojo del consumo masivo
El último relevamiento elaborado por la consultora especializada Scentia arrojó datos contundentes sobre el comportamiento de las góndolas en el país. Durante el mes de mayo, el consumo masivo registró una caída del 1,6% interanual al consolidar el desempeño de todos los canales de comercialización. En tanto, la medición desestacionalizada respecto al mes previo exhibió un estancamiento virtual, con un magro avance del 0,1%.
Con este último indicador, el balance para los primeros cinco meses del año consolida una contracción del 3% en comparación con el mismo período del año anterior, evidenciando que la recesión en el segmento de productos de primera necesidad aún no encuentra un piso firme.
La comparación histórica que desarma el optimismo
El informe privado permite analizar la evolución del volumen de ventas a mediano plazo, tomando como base de referencia el índice 100 en enero de 2023:
Pico histórico: El máximo nivel de la serie se alcanzó en diciembre de 2023, coincidiendo con el inicio de la gestión actual, cuando el indicador trepó a los 111 puntos.
Actualidad: En mayo, el índice se posicionó en 84,8 puntos.
Brecha: La diferencia estadística demuestra que el volumen general de ventas se encuentra casi 16 puntos por debajo del punto de partida de la serie y visiblemente retraído respecto al techo de fines de 2023.
La tendencia descendente que exponen las góndolas y los comercios de cercanía contrasta con la narrativa de reactivación que sostienen el presidente y su ministro de Economía, planteando un escenario de preocupación para el sector comercial de cara al segundo semestre.






